El grafiti es más que
una experiencia visual, es también una experiencia temporal y espacial. Existe un conjunto de
condiciones :lugar, momento, influencia social, acontecimientos
políticos y culturales, acontecimientos personales, que coinciden en un
momento en el tiempo y que definen aquello que el arte urbano transmitirá
al espectador. Este conjunto de condiciones, que no se observan explícitamente,
se esconden detrás de un grafiti y son plasmadas espontáneamente mediante un
espray o rotulador sobre una pared, muro o semejante y a través del uso de
letras, palabras o dibujo.
Las percepciones de los
espectadores, su comprensión sobre lo que está ahora ante ellos, están
estrechamente ligadas con su conocimiento y con la experiencia del área, de los
individuos, de las culturas y de las subculturas de estas áreas.
La importancia de la expresión popular visual
gráfica, cobra sentido en relación a la franja etárea que representa,
trasmitiendo una realidad que representa un tiempo y espacio social particular.
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